Por Blackstone
El debate sobre los nuevos aranceles que México quiere aplicar a países sin tratado comercial, especialmente a China, se está calentando y la industria ya propuso una idea clave para que el ajuste no termine encareciendo productos sin necesidad. La Concamin planteó crear un “semáforo arancelario” que ordene los 1,463 productos incluidos en la iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum, dividiéndolos en verde, amarillo y rojo según la capacidad de producción nacional en cada caso. Verde para sectores donde México produce bien y puede crecer, amarillo para áreas donde la oferta local es limitada pero prometedora, y rojo para productos donde no existe producción nacional y subir aranceles solo aumentaría precios. La idea es aplicar el paquete de forma inteligente y sin afectar a industrias que dependen de insumos importados El plan de Sheinbaum incluye sectores tan variados como autopartes, autos, motocicletas, textiles, calzado, juguetes, muebles, cosméticos, electrodomésticos, jabones y más. La industria reconoce que esta política puede impulsar la producción y el empleo, siempre que se aplique con cuidado. También advierten que nada de esto funcionará si no se fortalecen las aduanas, porque la subvaluación y el contrabando pueden desarmar cualquier estrategia. Si un traje entra declarado en un dólar, el arancel pierde sentido, así que piden modernizar los controles para que el esfuerzo realmente funcione Otro punto delicado es Vietnam. Como tiene tratado con México, los nuevos aranceles no le aplicarían y eso abre la puerta a que mercancía china entre triangulada, es decir, disfrazada como producto vietnamita. Esta posibilidad preocupa a los industriales porque podría reducir el efecto de toda la estrategia arancelaria La Secretaría de Economía defendió que el paquete se construyó con criterios técnicos muy claros. Aseguró que ningún insumo incluido depende más de 50% de un solo país sin tratado, lo que significa que siempre existe al menos una alternativa de proveeduría y en muchos casos varias. El objetivo es evitar que un arancel termine afectando cadenas productivas que dependen de insumos esenciales. Economía también detectó casos donde las alternativas de proveedores también son países sin tratado, por lo que ya abrió un nuevo proceso de revisión para definir excepciones y ajustes necesarios para cada industria Por ahora, el Congreso y la Secretaría de Economía siguen trabajando juntos para afinar el documento final. La meta es crear un traje a la medida para que México fortalezca su industria sin poner en riesgo precios, cadenas de suministro ni competitividad.


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