En medio de un entorno global marcado por tensiones en Medio Oriente, el mensaje desde la Convención Bancaria fue claro: México tiene bases económicas sólidas para enfrentar choques externos, pero eso no significa que esté completamente fuera de riesgo. Durante la reunión anual organizada por la Asociación de Bancos de México (ABM), líderes del sector financiero aseguraron que el país cuenta con “blindajes” macroeconómicos frente a conflictos como la guerra con Irán. Sin embargo, también reconocieron que el impacto ya comienza a sentirse, especialmente en el costo de los energéticos y la presión inflacionaria. El sistema financiero mexicano llega a este momento con indicadores relativamente sólidos: estabilidad en mercados, crecimiento del crédito y una macroeconomía que no ha mostrado alteraciones graves hasta ahora. Incluso, la banca proyecta que el crédito seguirá creciendo en 2026, impulsando la actividad económica. Pero hay un factor que no se puede ignorar: el aumento en los precios de los combustibles. Este incremento, derivado del conflicto internacional, podría traducirse en mayor inflación y afectar tanto a empresas como a consumidores. Ante este escenario, la banca ya comenzó a reaccionar. Entre las medidas anunciadas están apoyos a sectores clave —como gasolineras— mediante facilidades de pago y soluciones digitales para reducir costos operativos.Fortaleza económica… con presión externa


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