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25 septiembre, 2026
Estados Unidos y China acordaron extender su tregua comercial hasta el 10 de enero de 2027. El plazo original vencía en noviembre. El anuncio se dio en el marco de la visita de Estado de Xi Jinping a Washington, la primera del mandatario chino a Estados Unidos en once años. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó la prórroga en entrevista con Fox News: la tregua "se va a extender hasta el 10 de enero para darnos más tiempo". El funcionario añadió que hay "algunos entregables que no han sido perfectos por el lado chino". La negociación corrió por cuenta de Bessent y del representante comercial Jamieson Greer del lado estadounidense, y del viceprimer ministro He Lifeng por China. El marco es el acuerdo alcanzado en Busan, vigente desde octubre de 2025. Los temas del encuentro fueron cuatro: tierras raras, inteligencia artificial, Taiwán y agricultura. China mantiene suspendidas las restricciones a la exportación de tierras raras. Ambos gobiernos acordaron ampliar el diálogo sobre seguridad en inteligencia artificial. En el capítulo agrícola se discutieron las compras chinas de soya estadounidense. Los aranceles en revisión alcanzan bienes no sensibles por unos 30 mil millones de dólares. Lo que el acuerdo entrega es tiempo, no certidumbre. La prórroga es de menos de cuatro meses y las tensiones de fondo —control de insumos críticos, restricciones tecnológicas y Taiwán— quedaron sin resolver. Xi planteó ante Trump que ambos países deben comportarse como socios y no como rivales, una formulación que describe la aspiración más que el estado actual de la relación. Para la empresa mexicana el efecto es indirecto pero real. Una tregua vigente reduce la probabilidad de un nuevo salto arancelario que desordene las cadenas de suministro en el corto plazo, y eso estabiliza los costos de insumos asiáticos que llegan a la manufactura del Bajío. El punto relevante es el calendario. La fecha de vencimiento cae en enero, el mismo trimestre en que se concentran las revisiones de contratos anuales de proveeduría y las decisiones de compra de temporada. Cerrar precios de insumo con horizonte a doce meses sobre una tregua que expira en enero es asumir un riesgo que conviene cotizar. Tampoco desaparece el escenario de fondo. Cada prórroga de corto plazo confirma que la relación comercial entre las dos economías más grandes del mundo se administra por trimestres, no por tratados. Para México, eso sostiene el argumento del nearshoring, pero también mantiene abierta la posibilidad de que un acuerdo amplio entre Washington y Pekín reduzca el incentivo a relocalizar en Norteamérica. La recomendación operativa: revisar la exposición a proveeduría china en las partidas críticas, identificar alternativas calificadas antes de diciembre y evitar compromisos de precio de largo plazo anclados a la tregua vigente.


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