Aeroméxico suspende sus operaciones en el Aeropuerto Internacional de Tulum. El 30 de septiembre será su último día de vuelos. La aerolínea operaba 14 frecuencias semanales entre ese aeropuerto y el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). La empresa calificó la medida como "suspensión temporal". Atribuyó la decisión a las "condiciones de mercado" y a la necesidad de optimizar y maximizar su red de rutas. No anunció fecha de reinicio. Aeroméxico activó una política de flexibilidad para los pasajeros con boleto: reubicación en Cancún o Cozumel, cambio de fecha sin costo o reembolso total. Los números explican la salida. El aeropuerto movió 107 mil 751 pasajeros comerciales en enero de 2026 y 53 mil 428 en agosto, una caída cercana al 50% en ocho meses. El acumulado de enero a agosto fue de 583 mil 408 pasajeros. El primer semestre cerró 33.2% por debajo del mismo periodo de 2025. El desplome es sobre todo internacional. El tráfico extranjero pasó de 63 mil 162 pasajeros en enero a 7 mil 572 en agosto. En ese mes, el segmento doméstico aportó 45 mil 856 pasajeros: nueve de cada diez usuarios de la terminal ya son nacionales. La hotelería confirma la debilidad. David Ortiz Mena, presidente de la Asociación de Hoteles de Tulum, reportó ocupación inferior al 20% en los hoteles de la zona costera y menor al 30% en los de todo incluido. Desde mayo, la ocupación corre unos 10 puntos porcentuales por debajo del año anterior. Varios factores se acumularon. La presencia masiva de sargazo afectó la temporada de playa. Terminaron los incentivos que suelen otorgarse a las aerolíneas por abrir rutas en aeropuertos nuevos. Subieron los costos de acceso a las zonas arqueológicas. Y el enfriamiento en la plusvalía inmobiliaria desincentivó nueva inversión en la región. El aeropuerto abrió el 15 de diciembre de 2023 y es operado por Grupo Mundo Maya, bajo administración militar. Alcanzó su primer millón de pasajeros con rapidez. El punto de inflexión llegó después. La terminal no queda vacía. En el mercado doméstico siguen VivaAerobus, Mexicana de Aviación y Volaris. En el internacional, American Airlines desde Dallas, Delta Air Lines desde Atlanta y United Airlines desde Houston y Newark en temporada. Para el empresario, el caso de Tulum es un recordatorio operativo más que turístico. La infraestructura no genera demanda por sí sola: una terminal nueva sin incentivos permanentes ni conectividad rentable deja de sostener frecuencias en menos de tres años. La lectura aplica a cualquier proyecto cuya rentabilidad dependa de obra pública recién inaugurada. El efecto se transmite hacia abajo. Proveedores hoteleros, transportistas, restauranteros y desarrolladores de la Riviera Maya ajustan proyecciones con una ocupación por debajo de 30% y un flujo internacional reducido a una octava parte del de enero. Las decisiones de inversión inmobiliaria en el corredor pierden el supuesto de conectividad aérea creciente con el que se estructuraron. Aeroméxico insiste en que la ruta no está cerrada de forma definitiva. Mientras no fije fecha de retorno, el AICM y Tulum quedan conectados únicamente por aerolíneas de bajo costo.


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