Por Blackstone
En los últimos años, México ha experimentado cambios climáticos marcados, con periodos de sequía prolongada seguidos por temporadas de lluvias intensas. Estos cambios se enmarcan en lo que el Dr. Víctor Orlando Magaña Rueda, investigador del Instituto de Geografía de la UNAM, identifica como parte de la variabilidad natural del clima. Durante 2022, México enfrentó un repunte en las condiciones de sequía en el país, según el Monitor de Sequía de México de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). En 2023, la situación se agravó: en varios momentos del año, más del 70 % del país presentó condiciones de sequía, alcanzando el 74,9 % en septiembre. La disminución de precipitaciones y el aumento de temperaturas intensificaron el impacto. “En junio no llovió prácticamente nada, y casi no hubo nubes… eso provocó temperaturas récord”, explicó Magaña. Para 2024, el panorama cambió. Aunque alrededor del 38 % del país cerró el año aún con algún grado de sequía, según el Monitor de Sequía de Conagua, estados como Hidalgo, Querétaro y San Luis Potosí las lluvias comenzaron a normalizarse y redujeron significativamente las áreas afectadas. Según Magaña, ese año fue, en general, un año con lluvias dentro del rango esperado, salvo en el noroeste del país donde persistió la sequía. Esa transición permitió que el suelo acumulara humedad que, en 2025, dio paso a lluvias especialmente intensas. Hoy, de forma paradójica, esos mismos estados (Hidalgo, Querétaro y San Luis Potosí) que padecieron sequía hace apenas un año enfrentan ahora lluvias torrenciales e inundaciones mortales. Este 2025, según el especialista, ha sido el otro extremo: “Había mucha evaporación y humedad desde el Caribe y el Golfo de México. La circulación regresó a lo que llamamos normal: vientos del este que arrastran humedad hacia el país”, explicó. Aunque muchos atribuyen estos extremos al cambio climático, Magaña advierte que no se puede hacer una afirmación tan directa sin estudios de atribución climática específicos. “La variabilidad del clima siempre ha existido. En 2010 fue un año terriblemente lluvioso, pero si te pregunto si lo recuerdas, probablemente no. En cambio, el 2000 fue un año terriblemente seco, y en 2001 aún más seco que 2023”. Asimismo, agrega. “La gente recuerda lo más reciente porque el clima se mide a través de sus impactos… cuando hay muertos, inundaciones o desgracias, se siente que el evento fue más extremo”. Magaña insiste en que hacer afirmaciones concluyentes sin estudios científicos rigurosos es precipitado. El cambio climático, señala, se observa en tendencias de décadas, no en eventos aislados. Lo que sí es evidente, apunta, es la falta de preparación institucional ante fenómenos meteorológicos intensos: “Se tenía información desde dos días antes. Los pronósticos ya alertaban sobre lluvias intensas de entre 100 y 200 milímetros en las zonas afectadas. Protección Civil debió haber actuado, sabiendo que los municipios estaban en alto riesgo, que los ríos estaban al límite y el suelo saturado. Estaba todo el escenario para un desastre”, explicó. Por su parte, Sheinbaum explicó que, aunque se preveían lluvias en la región, la intensidad y el volumen superaron cualquier pronóstico. ”Difícilmente se podría haber tenido con mucho tiempo de anticipación conocimiento de esta situación, diferente a como ocurre con los ciclones o con los huracanes, donde con tiempo antes se está viendo esta formación”, dijo durante su conferencia de prensa diaria. Aun con condiciones climáticas variables, los desastres no tendrían por qué cobrar tantas vidas, dice Magaña. El problema, advierte el experto, no es solo la cantidad de lluvia, sino la vulnerabilidad que se ha acumulado durante décadas: infraestructura deficiente, sistemas de drenaje sin mantenimiento, asentamientos en zonas de riesgo y poca cultura de prevención. “Todo parece indicar que el clima va a ser más extremo. Pero culpar solo a la naturaleza exime de responsabilidad a quienes no hicieron su trabajo. La tragedia no es solo meteorológica, también es institucional”, dice el experto de la UNAM.


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