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29 septiembre, 2026
Estados Unidos y China publicaron este 28 de septiembre listas recíprocas de productos que recibirán trato arancelario preferente. Cada lado abarca cerca de 30 mil millones de dólares en comercio: unos 60 mil millones en total. La lista estadounidense incluye 1,619 productos que Estados Unidos exporta a China: bienes agropecuarios, artículos de cuidado personal y capilar, madera, equipo médico y carbón. China aportó 77 categorías de productos que envía a Estados Unidos: fuegos artificiales, vajilla, juguetes, adornos navideños de vidrio y madera, y balones de futbol. Más del 90% de los bienes listados pasará a tasa de nación más favorecida. Es decir, se elimina el sobrearancel por país de origen y se aplica el arancel estándar de la Organización Mundial del Comercio. El efecto agregado es moderado. El arancel promedio que Estados Unidos aplica a productos chinos bajará de aproximadamente 22% a cerca de 20.5%. Para dimensionar: el promedio era cercano al 11% antes de enero de 2025 y llegó a picos de 145% durante 2025. Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, explicó que las listas se concentraron en "bienes no sensibles de cada lado que podrían beneficiarse de un trato arancelario más favorable". La exclusión es la parte relevante. Semiconductores, vehículos eléctricos y baterías quedaron deliberadamente fuera por considerarse sectores estratégicos. El acuerdo no toca el núcleo de la disputa tecnológica ni la competencia en electromovilidad. El anuncio sigue a la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping en Washington, la primera visita de Estado del mandatario chino a Estados Unidos desde 2015. Ahí se aprobó una extensión de dos meses de la tregua comercial más amplia, que vencía el 10 de noviembre. Las listas podrán ajustarse cada año. Las próximas ventanas de negociación son la cumbre de APEC en Shenzhen, en noviembre, y la del G20 en Florida, en diciembre. Lynn Song, economista en jefe para Gran China de ING Bank, calificó el acuerdo como "un resultado positivo para estos productos afectados" y estimó que puede impulsar un crecimiento bilateral más significativo. Para el empresario mexicano hay tres lecturas. Primera: el costo de los insumos chinos de consumo ligero y bienes domésticos que entran vía Estados Unidos puede bajar, lo que abre espacio para renegociar precios de compra en el cuarto trimestre. Segunda: el fabricante nacional que ganó terreno en manufactura ligera y bienes de consumo durante la escalada arancelaria pierde parte de ese margen de protección relativa. Juguetes, artículos de mesa, adornos y artículos deportivos vuelven a competir con arancel estándar en el mercado estadounidense. Tercera: la desescalada ocurre justo cuando México y Estados Unidos buscan destrabar temas de la revisión del T-MEC. Un entorno menos confrontativo entre Washington y Pekín reduce el argumento de la sustitución de proveedores asiáticos como palanca de negociación para el nearshoring. Lo que no cambia: los sectores donde México compite de forma más directa con China —autopartes eléctricas, baterías y electrónica— siguen bajo el régimen arancelario más restrictivo. Ahí la ventaja arancelaria se mantiene intacta, al menos hasta enero.


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