Inicio > Business|Entrepreneur
11 febrero, 2026
En plena pandemia, cuando muchos negocios cerraban sus puertas y el miedo parecía eclipsar cualquier intento de esperanza, Miranda De Paula, Emilia Daniela, y Karol Marina Jiménez junto con su mamá la Sra. Ma. Magdalena Ramírez, decidieron apostar por algo tan simple —y a la vez tan poderoso— como las flores. Lo que inició en una pequeña bodega y con más dudas que certezas, hoy es Florería Roma: un emprendimiento que no solo vende arreglos, sino que interpreta historias, acompaña emociones y reivindica el acto de regalar. Conversamos con Miranda de Paula, cofundadora de Florería Roma y descubrimos cómo un proyecto nacido desde la necesidad se convirtió en una marca local con identidad, estilo propio y un propósito que va más allá del comercio. Su historia es la de muchas emprendedoras que, sin tener todas las respuestas, deciden dar un salto de fe. Pero también es una historia única: una narrativa donde la familia, la resiliencia y el amor —en todas sus formas— tienen un papel central. Las raíces del emprendimiento La historia de Florería Roma no empieza con un plan de negocios ni con una oportunidad de mercado analizada con lupa, sino con algo mucho más cotidiano: acompañar a un familiar. Antes de que la marca existiera como tal, las hermanas Jiménez vivieron la experiencia de vender flores desde cero, observando un mercado local poco explorado. La pandemia aceleró una decisión que quizá, de otra manera, habría tardado años en materializarse. Las personas buscaban formas seguras de transmitir cariño a distancia, y las flores —por su simbolismo universal— se convirtieron en un puente emocional. En ese contexto, Paula y sus hermanas decidieron apostar por emprender. Su razonamiento fue tan sencillo como profundo: las flores no cansan, son bonitas, expresan sentimientos. En tiempos complejos, esa combinación se volvió casi terapéutica. Estética y autenticidad como diferenciadores Roma no es una florería más. Desde el principio, se buscó que sus arreglos tuvieran una personalidad clara y que la marca proyectara algo más que una estética agradable. Su diseño se basa en paletas de color cuidadosamente pensadas, pero sobre todo, en la capacidad de escuchar. Cada cliente llega con un motivo específico —una celebración, una reconciliación, una despedida— y el equipo convierte esa intención en un arreglo personalizado. Es un proceso artesanal, emocional y profundamente humano. “Vemos la situación, qué se quiere transmitir, y con nuestras manos hacemos la magia”, cuenta Paula. La magia no es una metáfora superficial: es el valor agregado que distingue a Roma de otras florerías. No venden flores. Traducen emociones. Emprender sin manual Cuando se habla de emprendimiento, muchas historias glorifican el éxito, pero pocas se detienen en los momentos incómodos: la incertidumbre, la duda, el miedo a no vender y ellas lo reconocen abiertamente. Este temor inicial es común entre emprendedores, pero la respuesta de Roma fue clave: ser resilientes. La incertidumbre, en lugar de paralizarlas, fue el motor que las impulsó a creer en su misión de compartir amor a través de las flores. Además, como muchos negocios familiares, vivieron separaciones internas, ajustes y decisiones difíciles. La salida de su tía, parte fundamental del origen del proyecto, marcó un antes y un después. El nombre de Roma no es un simple juego de letras: Su significado es en honor a su tía Rosario (DEP) Y su madre Magdalena. Así que sí, Roma es familia. Roma es memoria. Roma es identidad. Romper estereotipos en el mercado floral Un hallazgo interesante de esta entrevista es cómo Florería Roma detectó un vacío en el mercado: los arreglos para hombres. Tradicionalmente, las flores se asocian con regalos para mujeres y esa percepción limitaba la oferta. Las hermanas no solo identificaron el problema, sino que lo convirtieron en oportunidad: diseñaron arreglos con botellas, cervezas, chocolates, papitas o elementos que conectaran más con el gusto masculino y fue así como la demanda explotó. Novias, hermanas y madres buscaban opciones para hombres, pero casi nadie ofrecía algo pensado para ellos. Roma sí. ¿Qué planes hay para Florería Roma? Hoy el negocio tiene metas claras que van desde optimizar entregas inmediatas, ampliar su participación en bodas y crear nuevas líneas de producto hasta combinar café y flores en un mismo espacio La idea no es improvisada. Las hermanas investigan tendencias internacionales y han visto cómo en otras ciudades los cafés-florerías generan experiencias memorables. No es solo vender; es construir un lugar al que la gente quiera volver. Florería Roma no pretende solo vender arreglos; busca ser un refugio emocional. Un lugar donde se pueda contar una historia, ser escuchado y confiar en que el equipo transformará esa emoción en un detalle significativo. Los negocios que logran generar esta sensación de pertenencia tienen un impacto natural en su comunidad. Se vuelven parte de los recuerdos de las personas: del día de la boda, el cumpleaños, la reconciliación, la despedida, el agradecimiento. Flores, riesgo y amor Paula ofrece un consejo honesto para todo emprendedor que guste comenzar en este u otro negocio: “No tengas miedo. Si no funciona, intenta otra cosa. Pero inicia.” Y añade algo que muchos evitan decir en voz alta: “Tu familia a veces no te va a apoyar. Quienes sí lo harán serán personas que ni conoces.” Ambas ideas reflejan una verdad del emprendimiento: hay que avanzar aun sin garantías, y el apoyo puede venir de lugares inesperados. La historia de Florería Roma es, ante todo, una historia sobre atreverse. Sobre tomar la decisión de empezar aun cuando el mundo parece detenerse. Sobre construir algo bello en un momento oscuro. Sobre creer que las flores —esas pequeñas manifestaciones de color y vida— pueden cambiar el ánimo de una persona, o incluso, de una familia completa. Paula y sus hermanas no solo venden arreglos: venden la certeza de que siempre hay una forma de hacer llegar un mensaje importante. Y que emprender, como regalar flores, siempre será un acto de amor.


La información y herramientas compartidas por Blackstone Magazine constituyen el portafolio que el lider exitoso pone en uso para la buena dirección de sus empresas y equipos de trabajo