En un mundo cada vez más consciente del impacto ambiental, muchas personas buscan adoptar prácticas más sostenibles. Sin embargo, aún existen acciones cotidianas que pasan desapercibidas y que, sin saberlo, están contribuyendo de manera significativa a la contaminación del planeta. A continuación, te presentamos una lista de hábitos comunes que, aunque parecen inofensivos, tienen un alto costo ambiental: El aluminio y el plástico con el que se fabrican es difícil de reciclar y provoca que se acumulen. Esta acción hace que se consuma la misma energía que cargar 8 celulares. Esta acción puede contaminar hasta 1000 litros de agua. Esta tendencia puede consumir entre 5 y 50 mil litros de agua por el enfrentamiento de los procesadores. Lo mismo que usa una familia en un día entero. Contamina porque está hecho de microplásticos que no se degradan y se filtran tanto en el agua como el aire. La mitad de las prendas se tiran en menos de un año. Además, la producción de un jean puede gastar hasta 3.781 litros de agua. Producir solo 1kg de carne de vaca genera 70 kg de dióxido de carbono y contribuye al calentamiento global. Si no se están usando los aparatos electrónicos y aún así se dejan enchufados hace que sigan consumiendo energía. Un solo dispositivo puede gastar hasta 6.500 horas de energía al año, contribuyendo innecesariamente a las emisiones de gases de efecto invernadero. La mayoría de estas acciones pueden evitarse o reducirse con cambios mínimos en la rutina diaria. Algo que puede marcar la diferencia para el medio ambiente.


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