Alguna vez te has preguntado ¿Por qué las barajas tienen reyes, reinas, caballeros y jotas (sota o joker)? Bueno la respuesta es que las cartas no eran solo un juego, también eran un retrato de poder, jerarquía y propaganda medieval. La historia de los naipes comienza en China, en el siglo IX, con cartas de papel para juegos de apuestas. Pero los naipes que conocemos, con palos y figuras, llegaron a Europa desde el mundo islámico en el siglo XIV. En 1370, los naipes ya se jugaban en Italia y España. Venían de Egipto, donde los mamelucos usaban cartas con espadas, copas, bastos y oros. Mejor conocido como los palos de la baraja española. Tiempo después evolucionaron para adaptarse en la baraja francesa, es decir, con tréboles, corazones y picas y diamantes. Pero las figuras (reyes, reinas, caballeros y jotas) son un invento europeo. En la Edad Media, la sociedad estaba obsesionada con la jerarquía: Reyes arriba, campesinos abajo, y los naipes reflejaban ese orden, con el rey como el poder supremo, intocable. La reina apareció en las barajas francesas del siglo XV y representaba a la nobleza femenina, pero siempre bajo el rey. Los caballeros o sirvienta leal (jotas), el último escalón de la corte. Es así como cada figura tenía su lugar y cada palo también tenía un significado. Corazones eran la iglesia, diamantes los mercaderes, tréboles los campesinos y picas los soldados. Jugar a las cartas es como mover un tablero social, un reflejo de quien manda en el mundo. Para el siglo XVI, los naipes se estandarizaron en Francia y las figuras empezaron a tener nombres: El rey de corazones era Carlomagno, y la reina de picas, Atenea. Pero no se trataba solo de decoraciones, era una propaganda de la monarquía. Pero, ¿por qué el as es tan poderoso? En el siglo XVII, los impuestos sobre los naipes hicieron que el as llevará el sello del rey. Por eso, tener un as era tener el poder del estado. De ahí su valor en juegos como el poker. Cada vez los naipes ganaban popularidad convirtiéndolo en un juego peligroso. La iglesia los veía como un vicio, y en algunos lugares los prohibieron, pero nadie podría parar su fiebre. Reyes, ladrones y campesinos jugaban, y las cartas se convirtieron en un lenguaje universal. Para el siglo XIX, la baraja cruzó el Atlántico y, en EE. UU., la jota se convirtió en “joker”, un héroe popular, y el poker reemplazó a los juegos europeos. Pero la esencia seguía siendo la misma: poder, estrategia y un toque de traición. Es así, que cada rey, reina, caballero y jota de las cartas son un eco de un mundo donde el poder lo era todo. Los naipes son más que una baraja, son un retrato de la humanidad.


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