Cada vez hay más tipos de aves, insectos y focas en peligro de extinción, según la última actualización de la lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). Misma que se publica cada cuatro años. Los datos, revelados el pasado viernes durante el Congreso Mundial de la Naturaleza en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos) son una alerta para el mundo, advierten los expertos. La Lista Roja de la UCIN incluye ya 172.620 especies de todo el mundo y 48.646 se encuentran amenazadas de extinción, el 28 % del total. Entre los animales, la situación es especialmente preocupante entre los anfibios (44 %), tiburones y rayas (38 %), crustáceos (28 %) y reptiles (21 %), mientras que las plantas cícadas, como las palmeras, son la especie más amenazada (71 %). En la lista se encuentran tres nuevas especies de focas árticas en peligro de extinción. Esto se debe a que el deshielo cada vez dificulta más su supervivencia tras reducir su hábitat. También los osos polares y otras especies, como las morsas y los mamíferos marinos del ártico, también se encuentran amenazados. No solo por el cambio climático, sino también por el transporte marítimo, la pesca y la contaminación. De igual manera, cada vez más abejas silvestres en todo el mundo se encuentran en peligro de extinción. Sólo en Europa lo están al menos 172 especies, aproximadamente 10 % de todas las existentes. Esto duplica la cifra de 2014. Cuatro de cada cinco especies vegetales en Europa, ya sean de cultivo o silvestres, dependen de la polinización por insectos. Reducir el uso de insecticidas ayuda a combatir su pérdida. Por su parte, más del 11 % de las especies de aves están en peligro de extinción. Y las poblaciones de más de 61 % de ellas están disminuyendo. En 2016, era sólo 44 %. Las aves son importantes para los ecosistemas como polinizadoras, dispersoras de semillas, controladas de plagas y carroñeras. Los hábitats y las fuentes de alimento de los pájaros se ven también amenazados por la agricultura industrial. En Centroamérica, los crecientes climas extremos amenazan los hábitats de las especies silvestres de vainilla y sus polinizadores. Cuantas más especies convivan en un ex, más estable y saludable será. Animales, plantas y hongos interactúan: si una especie se extingue o sus poblaciones se ven amenazadas, eso puede tener un impacto significativo en el equilibrio general del ecosistema. A pesar del panorama sombrío, hay historias que inspiran esperanza. El comercio y consumo de tortugas marinas se han visto severamente restringidos en las últimas décadas. Gracias a ello, el número de tortugas verdes (“Chelonia mydas”), anteriormente en peligro de extinción, ha aumentado un tercio desde la década de 1970, logrando así que la población se vaya recuperando. Esto es una buena noticia, a pesar de que la población era mucho mayor antes de la época industrial. Otro ejemplo es el Parque Nacional de Virunga, en Ruanda, donde los gorilas de montaña han logrado estabilizar sus poblaciones gracias a intensos esfuerzos de conservación. La UICN subraya que aún es posible revertir algunas de estas tendencias, pero requiere acciones urgentes y sostenidas a nivel global. Reducir el uso de insecticidas, proteger hábitats naturales, controlar la pesca y mitigar el cambio climático son medidas clave para preservar la vida en el planeta.


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