Por Blackstone
La informalidad volvió a crecer en octubre y dejó un dato que importa más de lo que parece: más de la mitad de la gente ocupada en el país trabaja sin prestaciones, contratos o seguridad social. Sí, más de uno de cada dos. En octubre, 33.9 millones de personas tuvieron un empleo informal, lo que representa 55.7% de toda la población ocupada. Es un aumento de 1.5 puntos respecto al año pasado y también un avance comparado con septiembre. El dato confirma una tendencia que no cede.
El Inegi explica que esta tasa incluye a personas que trabajan en micronegocios no registrados, en actividades de subsistencia agrícola, por cuenta propia sin protección laboral, o incluso a quienes trabajan para empresas formales pero sin seguridad social. En resumen: cualquier empleo sin reconocimiento laboral real.
La PEA llegó a 62.5 millones, un millón más que hace un año, aunque su proporción dentro de la población bajó ligeramente a 59.9%. De ellos, 60.9 millones sí están trabajando, mientras que 1.63 millones buscan empleo, lo que deja la tasa de desempleo en 2.6%, apenas un poco mayor que el año pasado. El panorama muestra un país muy activo laboralmente, pero con un reto gigante: la informalidad crece y deja a millones sin protección ni estabilidad. Trabajar no siempre significa trabajar bien, y esta tendencia lo recuerda.
La informalidad no es solo vender en la calle: abarca mucho más

Más personas participan en la economía, pero también hay más buscando empleo


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