Durante la mayor parte del siglo XX, se documentó un incremento constante en el coeficiente intelectual (CI) de las personas, conocido como el Efecto Flynn. Incluso investigadores observaron que el CI aumentaba alrededor de tres puntos por década, lo que reflejaba un progreso intelectual generalizado. Sin embargo, recientes investigaciones han confirmado que esta tendencia se ha invertido. Un estudio clave, realizado por el Centro de Investigación Económica Ragnar Frisch en Noruega y publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, indica que la media de CI de los noruegos nacidos después de 1975 es inferior a la de generaciones previas. Esta conclusión, coincide con resultados obtenidos en Dinamarca, Reino Unido, Francia, Holanda y Finlandia, donde los puntajes de CI han bajado de manera considerable en comparación con décadas anteriores. La investigación noruega se basó en los resultados de casi 750.000 hombres evaluados entre 1962 y 1991. Los datos mostraron que el Efecto Flynn persistió hasta 1975, pero desde ese año los niveles de CI comenzaron a descender abruptamente, con una caída de siete puntos por generación. El estudio descartó la hipótesis de que el descenso se deba a un aumento de nacimientos entre personas con menor inteligencia, ya que la inteligencia familiar también disminuyó en ese periodo. Esto refuerza la idea de que los factores ambientales desempeñan el papel principal en esta tendencia. Otro estudio sobre la población estadounidense publicado en la revista Intelligence, detectó que las capacidades cognitivas de su población presentan un descenso en razonamiento lógico, vocabulario, resolución de problemas visuales, analogías y habilidades matemáticas. El estudio utilizó el Proyecto de Evaluación de Personalidad de Apertura Sintética, que recogió y evaluó respuestas de casi 400.000 estadunidenses. A pesar de la falta de consenso en la comunidad científica sobre las causas exactas del descenso, varias hipótesis cuentan con respaldo académico: Estos factores concentran la atención de la investigación científica global, aunque ninguna explicación ha sido completamente validada hasta la fecha. La neuropsicóloga Katherine Possin, profesora del Centro de Memoria y Envejecimiento de la Universidad de California en San Francisco, sostiene que la inteligencia no necesariamente está bajando, sino que ha cambiado la forma de aprender y razonar con la digitalización. Advierte que los test de IQ, enfocados en habilidades como la memorización y el razonamiento matemático, tienen limitaciones frente a los nuevos modos de pensar. “Las nuevas herramientas del mundo digital nos están ayudando a pensar de una manera diferente y entonces creo que los test de inteligencia necesitan también evolucionar a las nuevas formas en la que pensamos y trabajamos”, explicó la investigadora. Possin propone desarrollar exámenes que integren distintas formas de inteligencia, ya que el debate sobre lo que representa la inteligencia sigue abierto.


La información y herramientas compartidas por Blackstone Magazine constituyen el portafolio que el lider exitoso pone en uso para la buena dirección de sus empresas y equipos de trabajo