La escena en el sector agropecuario mexicano está encendida. Productores de granos —desde pequeños hasta grandes— enfrentan una crisis de rentabilidad y lo último que quieren escuchar es que se “salve” al campo cerrando el comercio con otros países. Para el Consejo Nacional Agropecuario (CNA), eso no es la solución. Según el CNA, el campo está bajo presión por factores reales como volatilidad de precios internacionales, asimetrías en subsidios y dificultades para financiarse. Y aunque hay opciones como compras gubernamentales con precios oficiales, el consejo cree que estas distorsionan los mercados y pueden encarecer los alimentos, sin mejorar la situación para nadie. En lugar de levantarse muros, el CNA está pidiendo algo mucho más “adulto”: abrir el diálogo con autoridades y actores de toda la cadena alimentaria. Su apuesta es: Agricultura por contrato (menos incertidumbre para sembrar y vender). Financiamiento competitivo y seguros (para que los productores no quiebren). Apoyos focalizados cuando el mercado simplemente no alcanza. Contrario a lo que algunos podrían pensar, el CNA sostiene que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) no es el problema principal del campo. Más bien, lo ve como una herramienta que puede ayudar si se usa bien, y por eso insiste en fortalecerlo y no cerrarse al comercio. El campo no necesita muros ni imposiciones: necesita apoyos inteligentes, estabilidad y diálogo real entre productores, gobierno y mercado. Solo así se puede pensar en soluciones duraderas.
Diálogo y acuerdos inteligentes

¿Y el TMEC qué tiene que ver?


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