La reducción de la jornada laboral vuelve a estar en el centro del debate nacional. La presidenta Claudia Sheinbaum envió al Senado una iniciativa que busca establecer una jornada máxima de 40 horas semanales, pero con un proceso gradual que se extenderá hasta 2030. Aunque la idea no es nueva —la diputada morenista Susana Prieto Terrazas la impulsó desde 2023—, esta vez la propuesta llega fortalecida desde la Secretaría del Trabajo y con posibilidades reales de aprobarse en el Congreso la próxima semana.
La iniciativa plantea modificar el artículo 123 constitucional para que toda persona trabajadora en México tenga una jornada de 40 horas por semana y disfrute al menos un día completo de descanso con salario íntegro por cada seis días trabajados. El cambio no será inmediato: 2026: la jornada permanece en 48 horas. 2027-2030: se reduce 2 horas por año hasta llegar a las 40 horas. Y algo clave: no se podrán reducir los salarios ni las prestaciones. ¿Qué pasa con las horas extra? Las horas adicionales se pagarán al doble, sin exceder 12 horas semanales. Si se supera ese límite, el pago será de hasta 200% extra por hora. Además, se respetan los límites de la Ley Federal del Trabajo: 8 horas diurnas 7 nocturnas 7.5 mixtas
Porque México es —según la OCDE— el país donde más personas trabajan 50 horas o más por semana: un 27% de la población laboral, casi el triple del promedio de países miembros. Si se mira por horas trabajadas al año, el panorama es igual de duro: México: 2,124 horas al año Promedio OCDE: 1,687 horas La reducción de jornada fue una de las promesas de campaña de Sheinbaum, y busca no solo equilibrar la vida laboral, sino impulsar la productividad y el bienestar sin afectar los ingresos.¿Qué propone exactamente la reforma?
¿Por qué esta reforma importa?


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