Por Rodrigo Díaz de León Martí El calentamiento global nos tenía preocupados a algunos por
pasar un invierno sin frío, y es que, aunque algunos no estén de acuerdo, esta
estación es la mejor del año: se viven momentos especiales en compañía de
amigos y familia, se desfila por las calles en prendas de temporada y se puede
estar en casa, disfrutando de una bebida caliente. En México, solemos
chiquearnos con un champurrado, un atole o un ponche calentitos. Sin embargo,
en países donde el frío es menos benevolente, se entra en calor con una bebida
menos pundonorosa: el vino caliente. Llamado Glühwein, en Alemania, o Glögg, en Suecia, las recetas
del vino caliente varían tanto como su nombre, siéndoles añadidos ingredientes
distintos, según la región en que se produzca. El común denominador, sin
embargo, son el vino y ciertas especias. A continuación se presenta una receta
ganadora que conquistará los corazones de sus invitados para las fiestas
invernales: Ingredientes Procedimiento Depositar todos los ingredientes en una olla, mezclar bien y
macerar a fugo lento por al menos una hora. Servir sin sólidos. Esta bebida espirituosa, justamente, animará el espíritu de
cuanta persona la ingiera y le abrigará cálidamente de los acechos del frío de
la temporada, al mismo tiempo que convierte la velada en un evento interesante
donde experimentar la gastronomía de culturas diferentes de la propia.
¡Enriquezcamos con la variedad!


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