Por L.N. y H.C. Natalia Torres Pérez Muy frecuentemente, las personas con trastornos de la conducta alimentarios tienen las hormonas del hambre fuera de balance – leptina-grenina. Esto no te deja comer inteligentemente y ya no sabes si es hambre real o ansiedad. Podemos decir que la dieta no es lo único que debemos tomar en cuenta; en ocasiones, una dieta restrictiva puede resultar ser el problema, causando que muchas personas, con la esperanza de volver a recuperar el control de sus vidas, su salud física y dejar atrás la ansiedad, tengan etapas de restricción, causando más tarde etapas de descontrol y rebote. Así, se entra en un bucle peligroso en el que la culpa se halla como protagonista; por ello, es importante aprender a diferenciar: Detecta dónde sientes el hambre/sensación; cuando empieces a sentir hambre, califica del 1 al 10 cuánta hambre tienes. Esto te ayudará para que reentrenes y entres en contacto con tu hambre real. Reacciona diferente a tu ansiedad; detéctala y toma una pausa, ya que la descubriste. Tranquilízate y no le metas más ansiedad a tu ansiedad; es importante respirar profundo para relajarte y tomar consciencia del propio cuerpo y sensaciones. Cuando dejas la adicción a la comida, te tienes que sentar con tus emociones. Es importante comer lentamente para mejorar el metabolismo, disminuir la inflamación, mejorar las hormonas del apetito, encender la digestión y evitar estrés y ansiedad. “Tranquilízate y no le metas más ansiedad a tu ansiedad; es importante respirar profundo para relajarte y tomar consciencia del propio cuerpo y sensaciones.”


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