Tras 37 años de mando, Anna Wintour, ha dejado su puesto como editora en jefe de la revista Vogue. Sin embargo, no se trata de un retiro, ya que mantendrá una posición de liderazgo en la editorial global de moda y estilo de vida Condé Nast (propietaria de Vogue y otras publicaciones, como Vanity Fair y Glamour). Aun así, la salida de Wintour de la edición estadounidense de la revista es un gran momento para la industria de la moda, una industria que ella misma ha cambiado para siempre, marcando un antes y un después. Las revistas de moda, tal y como las conocemos hoy en día, se formalizaron por primera vez en el siglo XIX. Contribuyeron a establecer la teoría del goteo de la moda, la cual las tendencias eran dictadas tradicionalmente por ciertas élites de la industria, incluyendo a los principales editores de revistas. Vogue fue fundada en Nueva York en 1892 por el empresario Arthur Baldwin Turnure. La revista se dirigía a la élite de la ciudad, cubriendo inicialmente diversos aspectos de la vida de la alta sociedad. En 1909, Vogue fue adquirida por Condé Nast. A partir de entonces, la revista se consolidó como un pilar fundamental de la publicación de moda. El período posterior a la Segunda Guerra Mundial abrió especialmente las puertas al consumismo masivo de la moda y a una cultura en expansión de las revistas de moda. Wintour se convirtió en editora de Vogue en 1988, momento en el que la revista se volvió menos conservadora y más significativa culturalmente. La industria editorial de la moda cambió gracias a las audaces decisiones de Wintour, especialmente en lo que respecta a las portadas de revistas. Sus decisiones reflejaron y dictaron los cambios en la cultura de la moda. La primera portada de Wintour en Vogue , publicada en 1988, combinó prendas de alta costura (Christian Lacroix) con marcas convencionales (vaqueros Guess lavados a la piedra), algo inédito. También fue la primera vez que una portada de Vogue incluía vaqueros, lo que sentó las bases para una larga trayectoria que impulsó a la revista hacia nuevos ámbitos. Wintour también fue pionera en dar protagonismo a las celebridades (en lugar de solo a las modelos) en el discurso de la moda. Y si bien aprovechó a grandes nombres como Beyoncé, Madonna, Nicole Kidman, Kate Moss, Michelle Obama y Oprah Winfrey, también presentó a estrellas emergentes como modelos de portada, a menudo contribuyendo así a impulsar sus carreras. Así el legado de Wintour en Vogue consistió en elevar la moda de una pasarela frívola a una industria poderosa, que no teme dejar huella. Un ejemplo de esto es la Met Gala, que se celebra cada año para festejar la inauguración de una nueva exposición de moda en el Instituto del Traje del Museo Metropolitano de Arte. El evento comenzó como una simple recaudación de fondos para el Met en 1948, antes de vincularse a una exhibición de moda por primera vez en 1974. Wintour se hizo cargo de su organización en 1995. Su enfoque en conseguir invitados famosos exclusivos ayudó a impulsarlas hasta convertirse en el prestigioso evento que es ahora. Sin embargo, aunque su influencia cultural no puede ponerse en duda, no se encuentra exenta de polémicas. Ejemplo de esto es su constante disputa con la organización de derechos de los animales PETA (debido a su apoyo inquebrantable a las pieles). Esto la ha vuelto un blanco directo de activistas antipieles. A pesar de esto, no se podrá negar que supervisó la revista de moda más grande del mundo con un total éxito y que ha dejado un gran camino en el mundo de la moda.


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