En México, hablar de la muerte sigue siendo un tema que muchos prefieren evitar. Esta resistencia cultural tiene consecuencias: Pocos mexicanos están preparados financieramente para enfrentar los costos de un fallecimiento. De acuerdo con datos recientes, solo entre el 5 % y el 7 % de la población ha contratado un servicio funerario anticipado, y apenas el 2.4 % cuenta con un seguro que cubra estos gastos. La baja previsión contrasta con el alto costo de un funeral en México, que puede variar entre 15,000 y 70,000 pesos, dependiendo de la ciudad, el tipo de servicio y si se elige cremación o entierro. A pesar de estos gastos, la mayoría de las familias mexicanas enfrentan estas situaciones de manera repentina y sin respaldo financiero, recurriendo a préstamos, colectas o incluso ventas de emergencia para cubrir los costos. Uno de los factores principales que explican esta baja contratación es la falta de educación financiera y la aversión cultural a planear el final de la vida. Para muchas personas, contratar un plan funerario parece innecesario o incluso "llamar a la muerte", una percepción que ha limitado el crecimiento de estos servicios. Además, el 60 % de las funerarias en el país operan en la informalidad, lo que genera desconfianza entre los potenciales clientes. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 cambió un poco el panorama. El temor a una muerte inesperada y la saturación de los servicios funerarios motivaron a más personas a considerar la previsión. Según la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), entre 2021 y 2022, la cantidad de personas con cobertura funeraria aumentó un 18 %, pasando de 2.65 a 3.13 millones de asegurados. Aunque el crecimiento es notable, sigue siendo una cifra pequeña si se compara con los más de 126 millones de habitantes del país. Las regiones con mayor contratación de estos servicios son Ciudad de México, Estado de México y Jalisco, mientras que los estados con menor previsión incluyen Tlaxcala, Colima y Baja California Sur. Expertos en finanzas personales subrayan que contratar un plan funerario anticipado puede representar un ahorro de hasta 40 %, comparado con pagar los servicios en el momento del fallecimiento. Los beneficios de anticiparse —económicos, logísticos y emocionales— son claros, pero se requiere una mayor cultura de previsión, mejores regulaciones en el sector y campañas de información para que más personas consideren esta opción con seriedad.


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