La creatina es uno de los suplementos más populares del mundo del fitness, pero también uno de los más incomprendidos. Durante años ha estado rodeada de un mito persistente: que su consumo puede dañar los riñones. Sin embargo, la ciencia cuenta una historia muy distinta. De acuerdo con especialistas y estudios recientes, la creatina no causa daño renal en personas sanas cuando se consume en dosis adecuadas. Este suplemento, que se produce de forma natural en el cuerpo y también se obtiene a través de alimentos como la carne y el pescado, ha sido ampliamente estudiado por décadas, especialmente en el ámbito deportivo. El origen de la confusión viene de un marcador clínico llamado creatinina, una sustancia que se mide para evaluar la función renal. Al suplementarse con creatina, los niveles de creatinina pueden aumentar ligeramente, lo que ha llevado a interpretaciones erróneas. Sin embargo, este aumento no implica daño en los riñones, sino un cambio normal relacionado con el metabolismo muscular. Los expertos aclaran que el riesgo aparece únicamente en personas que ya padecen enfermedades renales o que consumen suplementos sin supervisión médica, en dosis excesivas o junto con sustancias no reguladas. En personas sanas, la evidencia científica respalda que la creatina es segura, incluso a largo plazo. Además, la creatina no solo se asocia con mejoras en el rendimiento físico, sino también con beneficios cognitivos y de recuperación muscular, lo que explica por qué sigue siendo uno de los suplementos más investigados y utilizados en el mundo. En resumen, el problema no es la creatina, sino la desinformación. Consumida de forma responsable, no representa una amenaza para los riñones y sigue siendo una herramienta segura para quienes buscan mejorar su desempeño físico.


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